Como es de suponer, en buena lógica, el ingrediente principal de este plato, son unas buenas carpas frescas, que limpiaremos, escamaremos y lavaremos bien antes de meternos en faena, no sin antes agradecer la compañía, el entusiasmo y el buen hacer del pescador que nos acompañó ese día.
Uno de los factores que no ayuda al éxito de este pescado es el hecho de ser un pez de fondo. Como todos los ciprínidos, gusta de escavar en el lecho del embalse o río, por lo que su sabor puede tener trazas de lodo de la zona donde se ha pescado. Nada más fácil de solucionar con un buen lavado y las instrucciones que siguen, con las que conseguiremos evitar también el segundo y último aspecto negativo de tan noble adversario en la caña: sus espinas.
